Puede que Owen tenga el trabajo más dulce de todos los guardias, ya que se pasa el día en la sala de correo, no tiene que tratar con reclusos y puede holgazanear y ver la tele en el trabajo. El único inconveniente son las molestas cucarachas que aparecen de vez en cuando. Si no hubiera sido tan mordaz con Clark cuando le explicaba cómo usar el clasificador, uno pensaría que sólo consiguió el trabajo porque era amigo del alcaide.
Charlando con Owen sabes que es un gran aficionado al baloncesto e idolatra al legendario X, de las Olas del Lago. Está tan obsesionado con su héroe que su compañero, Chen, cambió el código electrónico de la sala de correo por el récord de anotación de la temporada alta de X, 2.481, antes de irse de permiso por matrimonio. Esta información le permitió desbloquear la puerta de la sala de correo.
¿Quién dice que memorizar estadísticas deportivas es una pérdida de tiempo?